¿COLAPSA EL HIPODROMO ?
Los ejemplares del V Centenario podrían enfermar y en esa ruta de peligro empezar a fallecer luego de que la crisis que afecta la parte administrativa del hipódromo ha llegado a tocar fondo, al punto que la instalación no tiene los servicios básicos de agua ni energía eléctrica, los cuales fueron suspendidos por falta de pago.
A juicio de varios dueños de caballos, el V Centenario luce como un cementerio tenebroso ya que los equinos no pueden ser bañados en la mañana ni hacer sus recorridos de entrenamientos porque con el corte de la energía eléctrica no se puede sacar agua de los pozos.
“Esto es algo histórico, increíble que este hipódromo llegue a estos niveles tan bajos, tanto que ya los caballos están siendo los más perjudicados porque su salud y la misma vida están en juego... Cuando un caballo está en un establo, enjaulado, sin poder moverse, sin bañarse, sin ejercitar- se a diario, entonces empieza a enfermar y luego muere...
y eso es lo que viene ahora”, reveló Ramón Vázquez (Quiquito), propietario del establo Doña Ramona G.
Otro de los problemas que más afecta el restablecimiento de las carreras en el V, es que la actual administración que dirige Otto Peña, adeuda más de cinco millones de pesos a los dueños de caballos por concepto de carreras realizadas, de forma incomprensible.
“Corremos en tiempo normal martes, jueves y sábado, cada programas nos deja el 50 por ciento de las apuestas y la otra mitad es para pagar a los tickets ganadores; desde el 9 de febrero no nos pagan, son 14 programas, nos deben 3 millones, 976 mil 704 pesos; más otro millón 900 por falta de pago de Clásicos y Copas corridas, y las cosas han llegado al extremo de que algunos fanáticos han tenido problemas para cobrar sus apuestas y eso si que es grave”, reveló Ramón Antonio Soto, tesorero de la federación de dueños de caballos.
Falta de gerencia afecta a la hípica
Dijo que en el V Centenario no existen transmisiones ni de radio ni de TV, tampoco conexión con el hipódromo de Puerto Rico, ni con las compañías de ambulancias que dan servicios en caso de accidentes de los jinetes, tanto en prácticas como en las carreras oficiales.
“Todo lo anterior ha desaparecido porque ha dejado de pagarse el dinero de esos servicios, estamos hablando de falta de gerencia, y la obligación de un administrador de este hipódromo es mantener esa pista lista, luz permanente, agua para regar y pasarle rodillo a la pista, ambulancia, todo para que los caballos puedan correr y luego pagar a tiempo”, detalla Soto.
Más de medio centenar de caballos corre el riesgo de malograrse y morir de cólicos por el encierro y falta de aseo y ejercicios; también echaría por el suelo grandes inversiones, conjuntamente con miles de fanáticos que deliran por este deporte, además de cientos de familias que directa e indirectamente viven de este negocio.
“El hipódromo podemos definirlo con una sola palabra: un tollo, un verdadero tollo... pero no podemos verlo de manera personal, pero la gerencia perdió credibilidad. Todos somos culpables porque dejamos que las cosas llegaran aquí, tenemos que deponer apetencias personales y dar soluciones, dueños de caballos, Comisionado, Administrador, todos juntos”, dijo Salomón Eligio Sanz del Villar.

