miércoles, 13 de mayo de 2015

LA MAREA BLANCA DE LA FINAL FOUR DE MADRID


En la última final de la Euroliga que enfrentó al Madrid y al Maccabi, el Mediolanum Forum de Milán se tiño de amarillo. Casi 9.000 de los 11.843 aficionados que abarrotaron el pabellón eran del conjunto israelí, lo que provocó el asombro de Florentino Pérez, que no daba crédito ante esa abrumadora superioridad del rival en las gradas.


En esta Final Four el presidente blanco sí podrá sentirse como en casa. Y no sólo porque se sentará en el mismo sitio que viene ocupando en el palco en todos los partidos como local, sino porque la mayoría de los aficionados que acudan al Palacio serán del Madrid.

A los aficionados blancos, en su tercera Final Four consecutiva —la cuarta en cinco años—, no les ha pillado esta vez el toro y echaron el lazo a las entradas a las primeras de cambio. El grueso de las entradas se pusieron a la venta en noviembre a través de internet, y los madridistas arrasaron en masa a la hora de conseguir su localidad vía ordenador. Nada menos que 5.000 pagaron la suya el primer día de venta.

Las entradas por esa vía se agotaron en 24 horas, pero como cada club recibirá 800 entradas al margen de esas —además de las que recompren a otros equipos que finalmente no se clasificaron— se espera que haya más de 6.000 madridistas en las gradas, unos 1.600 del Fenerbahce, su rival en semifinales, 1.300 del Olympiacos, y 700 del CSKA. La organización se reserva 2.400 localidades para patrocinadores y diversos compromisos.

Sin embargo, tener el factor cancha no es garantía de éxito. Sólo en cinco de las 27 ediciones de la Final Four que se han jugado bajo este formato desde 1988 se impuso el equipo que jugaba en su país: el Madrid en Zaragoza 95, el Panathinaikos en Salónica 00, el Barcelona en Barcelona 03, el Maccabi en Tel Aviv 04 y el Panathinaikos en Atenas 07.

A la vista de los resultados, parece que la presión suele pesar más que la hipotética ventaja por jugar ante su publico. Pablo Laso está de acuerdo con ello: “Puede ser una presión o puede ser una ventaja, depende de cómo lo manejes. Yo creo que tenemos la presión desde el primer día. El verano pasado estaba en la playa y la gente me paraba mientras caminaba y me decía: ‘Tenemos que jugar la Final Four, así que la presión comenzó el día que dijeron que se iba a jugar en Madrid. Habrá presión cuando empiece, pero ya la hemos tenido antes”.

El entrenador madridista no cree que vayan a tener ventaja por ello: “En una Final Four no se tiene ventaja por eso, se juega contra grandes equipos, los mejores, y la única ventaja que tendremos probablemente sea que sabemos cómo llegar al Palacio, porque allí vamos cada semana”, resume Laso irónicamente.

Sin embargo, los resultados de su equipo en casa avalan la fortaleza del factor cancha. Esta temporada su balance es de 29-1 (16-0 en Liga y 13-1 en Euroliga) y los dos últimos años sólo ha perdido un partido de Euroliga (28-1). Y cuatro en los últimos tres (40-3). Parece que algo sí influye.

FUENTE:  MARCA.com